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Eficiencia energética industrial

Mejoramos el rendimiento energético de instalaciones y procesos industriales para reducir consumos, costes y pérdidas sin comprometer la actividad de tu empresa.

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Mejoramos la eficiencia energética en empresas

Actuamos sobre los consumos que más afectan a la actividad para reducir costes y mejorar el rendimiento energético de la planta.

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Reducimos consumos innecesarios

Eliminamos o reducimos usos energéticos que no aportan valor al proceso productivo.

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Bajamos el coste energético

Priorizamos actuaciones que permiten reducir el gasto energético de forma sostenida.

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Mejoramos el rendimiento

Buscamos que equipos e instalaciones necesiten menos energía para realizar la misma función.

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Reducimos emisiones

Una menor demanda energética también permite reducir el impacto asociado al consumo de energía.

Estudiamos la eficiencia energética industrial en cada instalación

Analizamos dónde se utiliza la energía dentro de la planta para identificar qué sistemas concentran mayor consumo y dónde puede existir margen de mejora.

Analizar mi empresa

Instalaciones eléctricas

Revisamos cargas, distribución y funcionamiento de la infraestructura eléctrica.

Motores y procesos

Analizamos equipos y procesos con un peso relevante dentro del consumo energético.

Climatización y frío

Estudiamos sistemas térmicos y de refrigeración cuando representan una parte importante de la demanda.

Control y gestión

Revisamos horarios, regulación y funcionamiento para detectar consumos evitables.

Central de producción eléctrica, eficiencia energética industrial

Ahorro energético industrial adaptado a tu planta

Este servicio tiene especialmente sentido en empresas donde la energía representa una parte importante de los costes o donde existen procesos e instalaciones con un consumo elevado y continuo.

Fábricas y plantas productivas.

Industria metalúrgica y mecanizado.

Automoción y proveedores industriales.

Logística y frío industrial.

Industria alimentaria y procesos térmicos.

Planes de eficiencia energética adaptados a cada empresa

Analizamos

Entendemos cómo funciona la instalación y dónde se concentra el consumo.

Medimos

Recogemos los datos necesarios para conocer el comportamiento energético real.

Identificamos

Detectamos pérdidas, ineficiencias y oportunidades de mejora.

Calculamos

Valoramos el impacto técnico y económico de las posibles actuaciones.

Priorizamos

Ordenamos las medidas según viabilidad, impacto y rentabilidad.

Eficiencia energética industrial con instalación propia

No nos limitamos a detectar oportunidades de ahorro. Conocemos la infraestructura industrial que hay detrás del consumo y podemos convertir determinadas mejoras en proyectos técnicos reales.

✱ Entendemos tanto el consumo como la instalación que lo hace posible.
✱ Trabajamos sobre plantas en funcionamiento y conocemos sus condicionantes técnicos y productivos.
✱ Planteamos medidas compatibles con la realidad de la infraestructura existente.
✱ Podemos coordinar ingeniería, instalación y otras actuaciones cuando el proyecto lo requiere.
✱ Abordamos mejoras donde intervienen diferentes equipos, sistemas o necesidades energéticas.
✱ Si una actuación entra dentro de nuestro ámbito, podemos desarrollarla sin que la empresa tenga que empezar de nuevo con otro proveedor.

Financiación en proyectos de eficiencia energética industrial en Euskadi

Consultar ayudas

Mejoramos la eficiencia energética en empresas de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava

Trabajamos con empresas industriales de todo Euskadi. La proximidad nos permite visitar las instalaciones, realizar mediciones cuando sea necesario y comprender cómo funciona realmente cada planta antes de plantear una actuación.

También podemos valorar proyectos en zonas limítrofes cuando el tamaño y el alcance lo justifican.

Gestión energética para empresas con medidas de ahorro

Eficiencia energética industrial

La eficiencia energética industrial consiste en reducir la energía necesaria para mantener un determinado nivel de producción, servicio o funcionamiento. Puede implicar mejoras en equipos, instalaciones eléctricas, motores, climatización, refrigeración, procesos, sistemas de control o hábitos de operación.

El objetivo no es simplemente consumir menos, sino utilizar la energía de forma más eficiente y reducir el coste asociado a la actividad.

El primer paso es conocer dónde se concentra el consumo y cómo funcionan los principales equipos e instalaciones.

A partir de ese análisis pueden identificarse oportunidades relacionadas con motores, regulación, climatización, frío industrial, instalaciones eléctricas, automatización, control de consumos, horarios de funcionamiento o generación energética, entre otras.

Las medidas deben priorizarse según su ahorro potencial, inversión y viabilidad técnica.

Una auditoría energética sirve para analizar el comportamiento energético de una instalación, detectar ineficiencias e identificar posibles medidas de mejora.

Un proyecto de eficiencia energética va un paso más allá: desarrolla técnicamente una de esas actuaciones para conseguir el ahorro previsto y poder llevarla a ejecución.

Depende de las características de cada instalación y proceso.

Entre las actuaciones habituales pueden encontrarse mejoras en motores, sistemas de control, climatización, refrigeración, instalaciones eléctricas, regulación, iluminación, generación de energía, almacenamiento o gestión de horarios y cargas.

No existe una medida universal: las actuaciones deben seleccionarse a partir del consumo y funcionamiento real de cada industria.

El ahorro se calcula comparando el consumo energético previsto después de aplicar una medida con una situación de referencia previa.

Para hacerlo correctamente deben tenerse en cuenta variables que puedan afectar al consumo, como producción, horarios, temperatura, ocupación o condiciones de funcionamiento.

Cuando existe monitorización suficiente, también puede comprobarse posteriormente si el ahorro real coincide con el estimado.

El potencial depende de cada sector y proceso, pero suele ser especialmente relevante en instalaciones con:

  • equipos de elevado consumo;
  • muchas horas de funcionamiento;
  • motores y bombeos;
  • aire comprimido;
  • climatización;
  • refrigeración y frío industrial;
  • procesos térmicos;
  • instalaciones antiguas;
  • sistemas con poca regulación o monitorización.

El volumen de consumo por sí solo no determina el ahorro: también importa cómo y cuándo se utiliza la energía.

No existe un coste estándar. Una actuación puede ir desde cambios operativos o ajustes de regulación hasta la sustitución de equipos o reformas relevantes de las instalaciones. Por eso primero debe identificarse la oportunidad de ahorro y posteriormente valorar inversión, ahorro esperado, vida útil y retorno económico.

Habitualmente se compara la inversión necesaria con el ahorro económico anual que puede generar la actuación.

También pueden considerarse otros factores como:

  • vida útil;
  • costes de mantenimiento;
  • ayudas disponibles;
  • evolución del precio energético;
  • Certificados de Ahorro Energético;
  • cambios previstos en la actividad.

No siempre la medida con mayor ahorro energético es la que presenta el mejor retorno económico.

Sí, pueden existir programas públicos destinados a impulsar inversiones de ahorro y eficiencia energética en empresas e industrias.

Las convocatorias, requisitos, fondos disponibles y actuaciones subvencionables cambian periódicamente.

Por eso es recomendable comprobar las ayudas vigentes antes de iniciar o comprometer la inversión, ya que determinadas convocatorias establecen requisitos relacionados con la fecha de solicitud.

Los Certificados de Ahorro Energético permiten reconocer determinados ahorros de energía final generados mediante actuaciones de eficiencia energética.

Cuando una actuación cumple los requisitos establecidos, ese ahorro puede convertirse en un activo con valor económico.

No todas las medidas generan CAE automáticamente, por lo que debe comprobarse si la actuación es elegible y cómo se cuantifica el ahorro.

Sí, determinadas medidas de eficiencia energética pueden generar Certificados de Ahorro Energético si cumplen los requisitos establecidos dentro del sistema CAE.

La posibilidad de obtenerlos depende del tipo de actuación, del ahorro conseguido y de la metodología aplicable para justificarlo.

Por eso conviene estudiar esta posibilidad antes de ejecutar la medida.

La comprobación debe realizarse comparando el consumo antes y después de la actuación bajo condiciones equivalentes.

Siempre que sea posible, deben utilizarse datos de monitorización y corregir factores externos que puedan distorsionar la comparación, como cambios en producción, horarios, temperatura o actividad.

Esto permite diferenciar el ahorro generado por la medida de una simple variación del consumo.

En TECOEL analizamos, primero, cómo consume energía la instalación y qué procesos o equipos concentran las principales oportunidades de mejora.

Después, cuantificamos el ahorro potencial, estudiamos la viabilidad técnica y económica y priorizamos las actuaciones con mayor sentido para la empresa.

Cuando las medidas entran dentro de nuestro ámbito técnico, también desarrollamos la ingeniería y ejecutamos las soluciones propuestas.

En TECOEL podemos intervenir tanto en el análisis como en el desarrollo de determinadas actuaciones.

Nuestra experiencia en ingeniería e instalaciones eléctricas industriales nos permite convertir muchas de las oportunidades detectadas en proyectos técnicos y llevarlas hasta su ejecución.

Esto nos permite conectar el diagnóstico energético con la actuación real sobre la instalación.

Sí. En TECOEL trabajamos principalmente con empresas industriales de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava.

También valoramos proyectos en zonas próximas de Cantabria y Navarra cuando el alcance, tamaño y características de la actuación justifican el desplazamiento.